Agenda Septiembre

+ Viernes 5/9 + 19:00 hs en Creadoras de Vida (www.creadorasdevida.com.ar)
Dirección: Olazabal 1247 PB 1 - (Bajo Belgrano) C. de Buenos Aires
Reserva con anticipación por mail a encuentrovibra@gmail.com o por teléfono al 4782-8044 o al (011) 15-5954-4438


+ Jueves 11/9 + 19:00 hs en Kaladanda (www.kaladanda.com.ar)
Dirección: Primera Junta 1029 - Bajo de San Isidro - Pcia. de Buenos Aires
Reserva con anticipación por mail a encuentrovibra@gmail.com o por teléfono al 4724-9529 o al (011) 15-5954-4438




+ Sábado 27/9 + 19:00 hs en Creadoras de Vida (www.creadorasdevida.com.ar)
[cierre de la feria de primavera de "Tejidos de la India"]
Dirección: Olazabal 1247 PB 1 - (Bajo Belgrano) C. de Buenos Aires
Reserva con anticipación por mail a encuentrovibra@gmail.com o por teléfono al 4782-8044 o al (011) 15-5954-4438

Las Gotas....

La ola realizó un extraño balanceo interior, se irguió cuajada de espuma sobre la superficie y con la oportuna ayuda del viento, un puñado de gotas se escaparon de su cresta y empezaron a volar sobre la superficie del océano.

Miles, tal vez millones de pequeñas gotas giraban, flotaban, danzaban en el espacio antes de caer nuevamente sobre el mar.

Una de ellas miró a su alrededor y pensó: esa gota de allá es bastante flaca, la de más acá es en cambio demasiado gorda, esa parece muy brillante pero pequeña,insignificante, esa otra en cambio es un tanto opaca, como si estuviera sucia.

Y así siguió y siguió describiendo todo que alcanzaba a ver durante ese breve segundo al que ella ahora llamaba "toda una vida".

Más tarde se disgustó con una gota que, según ella le hacía sombra, y se hizo amiga de otra, que a su parecer era como ella.

Con el "tiempo" empezó a detestar a unas, y a querer a otras, y en igual medida a temer, admirar, despreciar,seducir, compadecer o apartarse de otras que eran "odiosas", "amables", "inteligentes", "feas", "agresivas", "hermosas", "hipócritas", "geniales","oscuras", "triunfadoras", "vacías", "positivas", "traicioneras", "generosas", "santas" o "destructivas" según su particular forma de verlas.

En una ocasión chocó suavemente con una de ellas y en ese choque algo cambió, se miró en la otra gota y se reconoció a sí misma: eres mi gota gemela!, exclamó emocionada, y sucedió que de ese choque brotaron gotas más pequeñas a las que llamó gotas hijas.

En verdad, pensó, soy capaz de dar vida.

Más tarde, trazó un círculo y dijo: todas las gotas que están dentro del círculo son mi familia y mis amigas, las que están fuera son mis enemigas o gotas poco confiables.

A las primeras las amo y las respeto, a las segundas, las detesto y les temo.

Con la seguridad de tener bien delimitado su mundo, sonrió satisfecha al tiempo que seguía su caída inevitable.

En los últimos instantes, en una millonésima de segundo antes de tocar la superficie del océano, la gota se dio cuenta de algo, pero no supo expresar lo que sentía.

Era un sentimiento inmenso, poderoso; algo que la llenaba por completo, pero que al mismo tiempo la dejaba vacía, una especie de destello que borraba todo lo demás, parecido a lo que por unos instantes había sentido con esa gota con la que alguna vez había chocado suavemente y en la que se había reconocido, pero ya era demasiado tarde: la gota cayó finalmente al océano.

Tan pronto como tomó contacto con el agua, se dio cuenta de algo maravilloso: en realidad ella no era una gota, no, su nombre era "océano".

Más aún, sus límites no eran diminutos, como había creído, sino gigantescos.

Una parte de ella eran olas pequeñas en las que se bañaban los niños de una playa de Africa, otra parte llevaba - cómo si fuera una caja de fósforos - a un barco carguero, otra parte de ella misma se erguía poderosa mientras cabalgaba y era cabalgada por un huracán en el Caribe, otra tocaba las gélidas costas de la Antártida, otra las costas de Oceanía, otra se agitaba inquieta en el estrecho de Bering.

De pronto se dio cuenta de su enormidad y de su poder sin límites.

Mi nombre es océano, se dijo emocionada, ¡océano!

No tardó mucho su emoción pues una ola la levantó sobre la superficie del agua y con el soplo de la brisa marina se convirtió otra vez en una gota que giraba y flotaba sobre la superficie.

Olvidando todo lo anterior, se volteó y dijo: el mundo está lleno de gotas, hay gotas flacas como la de allá, gordas como la de acá, brillantes como esa, opacas como aquella...

En esas estaba cuando vio una gota junto a ella; en apariencia era como todas las demás pero había un algo que le atraía de forma inevitable.

Su mirada era diferente, su forma de estar y de girar y de ondular al compás de la brisa era extraña, única.

No podía dejar de mirarla, era como si danzara al mismo tiempo que estaba quieta, era como si hablara a la vez que permanecía en silencio, y cuando giraba una luz dorada la iluminaba y ella, no sabía cómo, empezaba a parpadear de manera hipnótica.

Al fin, rompiendo esa mezcla de temor y reverencia por aquella gota extraña, le dijo: ¿quién eres?

La gota la miró con dulzura y le contestó: soy tú.

Se sorprendió de semejante respuesta. ¿Cómo era posible eso?, ¿se trataba de una adivinanza tal vez?, ¿era acaso un misterio insondable?, ¿una broma quizá? Se la quedó viendo sin atreverse a decir nada.

Mírate, le dijo entonces la gota, mírate hacia dentro y verás que tengo razón.

La gota siguió sin entender.

Cierra los ojos, insistió, escucha tu silencio interior, déjate ir.

No puedo, se rebeló la gota, cómo puedo cerrar los ojos cuando hay tanto que ver, como puedo sumergirme en el silencio cuando hay tanto que oír.

Tus ojos te engañan, tus oídos también, dijo entonces la gota brillante.

No, dijo la gota retrocediendo, aléjate!, por un momento creí que eras, no sé, especial, pero ahora veo que estás loca.

Claro que sí, dijo la gota brillante, loca para tu exterior, pero cuerda para tu interior. Una parte de ti sabe que tengo razón, la otra lo niega.

La gota dio un salto hacia atrás aprovechando una leve ondulación de la brisa marina.

Aléjate, gritó, aléjate o te denunciaré con las otras, les diré que estás loca, que eres una amenaza, que debemos deshacernos de ti.

Puedes hacerlo si quieres, contestó con tranquilidad la gota brillante, pero por más que me alejes siempre estaré contigo, porque soy tú, porque soy todas las gotas y mucho más de lo que imaginas.

Algún día comprenderás lo que he querido decir, agregó, algún día, cuando otra ola te levante sobre el océano y saltes a esto a lo que llamas "vida", una memoria escondida te asaltará, algo brotará desde adentro como un rayo de luz y recordarás, aunque sea de manera nebulosa, algo de lo que en verdad eres.

Entonces, dando un giro increíble, se alejó.

El destello de esa gota la dejó afectada durante un "largo" tiempo.

Con frecuencia pensaba en ella o soñaba con ella, y hubo un tiempo en que ya no sabía qué sentir, si temor o amor, y sucedió que una fracción de segundo antes de caer otra vez en el océano, se dio cuenta, sí, se dio cuenta con claridad de lo que había querido decirle aquella gota extraña, pero ya era tarde.

Cuando tocó nuevamente el agua del mar, se estiró todo lo que pudo, sintió todas sus olas en todas las costas del mundo, y volvió a sentirse océano enorme y poderoso.

Entonces rogó para que en la próxima ocasión en que una ola la levantara sobre la superficie del agua y la lanzara al aire nuevamente, no olvidara lo que en verdad era.

Y así fue: dos o tres olas más tarde, pudo verse a sí misma como una gota-océano flotando, girando, danzando entre millones de gotas aparentemente distintas.

Sintió una felicidad enorme pues al fin se acordaba y se daba cuenta de que había dejado de estar dividida entre la ignorancia y la sabiduría, entre la pequeñez y la grandeza, entre la apariencia y la esencia.

Una gota que la vio brillando con una luz especial, le preguntó intrigada, quién eres, y ella contestó con tranquilidad: yo soy tú, yo soy océano, yo soy infinito. La gota que la escuchaba, frunció el ceño.

Edgar Allan García

Agenda Agosto [Buenos Aires]

+ Sábado 23/8 + 18:30 hs en Estudio Shawand
Dirección: Pacheco de Melo 2898 - (Barrio Norte) C. de Buenos Aires
Reserva con anticipación por mail a encuentrovibra@gmail.com o por teléfono al 4805-5566 o al (011) 15-5954-4438


+ Sábado 30/8 + 19 hs en Olivos
Dirección: San Lorenzo 2240 - Olivos - Pcia. de Buenos Aires
Reserva con anticipación por mail a encuentrovibra@gmail.com o por teléfono al 4742-6825 o al (011) 15-5954-4438



Mandala de Purificación

Todos Somos en Uno

El se sentó en medio de todos y con la voz dulce, como dulces son los atardeceres de Tula, así les decía:
Había una vez un árbol cuyas hojas creían ser "no árbol". Y cada hoja crecía por su cuenta creyéndose "no árbol".
Un día vino el Viento de las Circunstancias y con sus manos invisibles lanzó a las hojas unas contra otras. Y cuando se fue el Viento de las Circunstancias se quejaron entre sí y se encerraron en "si mismas", y se apartaron de todas aquéllas hojas que no nacían de su rama.
Llegaron los tiempos sin Viento, y las hojas se odiaban entre sí, y apenas se unían las que nacían de una misma rama para que las vecinas hojas que formaban otras ramas lanzaran contra ellas palabras hirientes. Y nuestro hermano el árbol sufría en si mismo, y cada día se debilitaba, y cada noche eran menores sus fuerzas.
Pasaron varios inviernos, y entre las últimas generaciones de hojas, nació una que así habló a todas cuando la hermana Brisa le prestó la fuerza y el alma del Árbol le dio la Sabiduría:
Hermanas, ustedes viven todavía en la ceguera de las dos dimensiones de sus egos, y por ello solo viven su individualidad como hojas independientes unas de otras, hasta tal punto que creen que aquéllas que ven fuera de ustedes no son ustedes mismas, mas solo tendrían que abrir un poco mas los ojos a la comprensión para sentir que en tres dimensiones todas están enlazadas por las ramas, y aún estas ramas están a su vez unidas al tronco, y aún este tronco está unido a la tierra y al aire.
Comprendo su actitud al enfrentarse, porque eso solo lo crea la Ignorancia que nace de creer Ser las particularidades que, la mano del Tiempo unida a las de la Evolución y la Adaptación, ha hecho de cada una de ustedes una hoja completamente diferente a todas sus hermanas.
Cuando a través del estudio sobre ustedes mismas profundicen en el conocimiento de si, irán ampliando su conciencia hasta Ser UNA con todas, y entonces serán el Árbol. Entonces, ¿Cómo criticarán a las hojas hermanas si son ustedes mismas en otras circunstancias? ¿Cómo maltratarán a otras partes de ustedes mismas? ¿Cómo tratarán de cortar el progreso de ustedes mismas en otras partes del Ser Árbol?
Y cuando venga el Viento de las Circunstancias en lugar de sembrar odio entre ustedes, sembrará el Amor, y en lugar de enfrentarlas las unirá en una caricia, en un prolongado abrazo que haga que el Ser árbol sea consciente de sí en todas las partes de sí mismo.
Y una hoja que habitaba una rama que decía tener la Verdad porque había encontrado el Sol, buscando en la dirección Norte, le dijo:
¿Pretendes hacernos creer que las hojas que habitan aquellas otras ramas que dicen haber encontrado la Verdad de nuestro Sol caminando en sentido opuesto a nosotras, no están equivocadas?
Y ella le respondió con una gran quietud en sus palabras: Eso mismo quiero decir; mas ¿cómo te lo probaría a tí que aún estás fanatizada y no sabes dejar de ser solo una simple hoja para sentir y fundirte con las hojas de esas otras ramas? Si lo hicieras verías con asombro que a todas llega el Sol de la Verdad, y si aún alargaras más tu Conciencia y fueses Una con el Árbol, ¡Que gran alegría tendrías al saber que todo el Árbol va hacia el Sol!
Mas esta experiencia solo puede nacer de tí, porque en cada hoja el Árbol se conoce a si mismo en una etapa, y en un camino, y en cada hoja respira de una forma y siente de una forma. Y es el equilibrio de todas, el Amor que une a todas ellas, lo que lo hace crecer en el conocimiento de sí.
Olvídate de ser una hoja para ser Árbol. Siente por las hojas que ves fuera de tí tanto como sientes por "tí misma" y estarás en el camino de ser Árbol. Y así se irá ampliando tu conciencia de tí misma. Debes saber que en la Realidad Objetiva tú eres más árbol que hoja.
Y diciendo esto guardó silencio y todas sintieron en lo mas profundo de su ser que el Árbol había hablado en ella y que algo empezaba a hablarles dentro de "ellas mismas".
Y cuando aquel año vino el Viento de las Circunstancias y las lanzó a unas contra otras, ellas estaban alegres, porque de esta forma entraban en contacto y se comprendían en las demás.


DEL LIBRO: ASÍ HABLABA QUETZACOATL
POR: CAIATL ACOTL